El cuidado de familiares de la tercera edad puede ser una tarea muy gratificante, pero también muy estresante. Los cuidadores se enfrentan a múltiples desafíos, como la falta de tiempo, de recursos, de apoyo, o de reconocimiento. Además, tienen que lidiar con situaciones difíciles, como el deterioro físico o cognitivo de sus seres queridos, las conductas desafiantes, o la pérdida de la paciencia. Todo esto puede afectar negativamente a su salud física y mental, y a su calidad de vida.
Por eso, es importante que los cuidadores aprendan a manejar el estrés y a cuidarse a sí mismos. A continuación, te ofrecemos algunos consejos prácticos y ejemplos de situaciones concretas que pueden ayudarte a reducir el estrés y a mejorar tu bienestar.
Consejos prácticos para manejar el estrés
- Identifica las fuentes de estrés. El primer paso para manejar el estrés es reconocer qué situaciones o factores te lo provocan. Puede ser útil llevar un diario donde anotes lo que sientes, lo que piensas, y lo que haces cada día. Así podrás detectar los patrones que te generan estrés y buscar soluciones.
- Busca apoyo. No tienes que enfrentarte al cuidado solo. Pide ayuda a otros familiares, amigos, vecinos, o profesionales cuando la necesites. También puedes unirte a grupos de apoyo para cuidadores, donde podrás compartir tus experiencias, recibir consejos, y sentirte comprendido.
- Cuida tu salud. El estrés puede afectar a tu salud física y mental, por lo que es importante que te cuides. Intenta dormir lo suficiente, llevar una alimentación equilibrada, hacer ejercicio regularmente, y evitar el consumo de alcohol, tabaco, u otras sustancias. También puedes practicar técnicas de relajación, como la respiración profunda, la meditación, o el yoga.
- Dedica tiempo para ti. El cuidado puede ocupar gran parte de tu tiempo y energía, pero no debes olvidarte de ti mismo. Reserva un espacio en tu agenda para hacer actividades que te gusten y te hagan sentir bien, como leer, escuchar música, ver una película, o salir con amigos. Esto te ayudará a desconectar del estrés y a recuperar tu autoestima.
- Reconoce tus emociones. Es normal que sientas emociones negativas como tristeza, culpa, ira, o frustración durante el cuidado. No las reprimas ni las niegues, sino acéptalas y exprésalas de forma adecuada. Puedes hablar con alguien de confianza, escribir en un diario, o buscar ayuda profesional si lo necesitas.
- Sé realista. No pretendas ser perfecto ni hacerlo todo tú solo. Establece prioridades y delega tareas cuando sea posible. Acepta tus límites y los de tu familiar. No te compares con otros cuidadores ni te culpes por lo que no puedes controlar. Sé flexible y adapta tus expectativas a la realidad.
Ejemplos de situaciones concretas y cómo afrontarlas
- Enfrentar conductas desafiantes por parte de los mayores. Algunos familiares de la tercera edad pueden presentar conductas desafiantes como agresividad verbal o física, negativismo, desobediencia, o resistencia al cuidado. Estas conductas pueden deberse a diversas causas, como el dolor, el miedo, la confusión, la frustración, o la pérdida de autonomía. Para enfrentar estas conductas sin perder los nervios ni dañar la relación con tu familiar, puedes seguir estos pasos:
- Intenta comprender el motivo de la conducta y ponerte en su lugar.
- Mantén la calma y habla con un tono suave y respetuoso.
- No le contradigas ni le discutas si dice algo incoherente o irracional.
- Dale opciones para que se sienta parte del proceso y respete su dignidad.
- Refuerza positivamente sus conductas adecuadas y sus logros.
- Evita las situaciones que puedan desencadenar la conducta o distráele con otra actividad.
- Si la conducta es peligrosa para él o para ti, busca ayuda profesional.
- Perder la paciencia ante el deterioro cognitivo. El deterioro cognitivo es un proceso que afecta a algunas personas de la tercera edad y que se caracteriza por la pérdida de memoria, la desorientación, el lenguaje confuso, o el juicio alterado. Estas dificultades pueden generar situaciones de estrés y frustración tanto para el familiar como para el cuidador. Para evitar perder la paciencia ante el deterioro cognitivo, puedes seguir estos consejos:
- No le recrimines ni le reproches sus olvidos o errores.
- No le hagas preguntas que pongan a prueba su memoria o su razonamiento.
- No le corrijas ni le interrumpas constantemente.
- Dale pistas o ayudas visuales para facilitar su comprensión y su recuerdo.
- Simplifica las tareas y las instrucciones para que pueda realizarlas con éxito.
- Estimula sus capacidades cognitivas con actividades lúdicas y adaptadas a su nivel.
- Sé paciente y empático con sus dificultades y sus sentimientos.
Si te has sentido identificado con las situaciones expuestas en el artículo, no dudes en poner en práctica los consejos que te damos, y asegurarte de que estás en las mejores condiciones. Haz tuyo el concepto de «cuidarse para cuidar».
Si necesitas ayuda con tu familiar mayor, en nuestro centro de día para la 3ª Edad realizamos actividades enfocadas en la prevención del deterioro físico y cognitivo, así como servimos de respiro para que puedas descansar durante las horas que tu familiar mayor está en el centro, mientras tienes la tranquilidad de que está bien atendido. Busca apoyo y no asumas todo el peso de los cuidados, tu bienestar es imprescindible.